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Opinión

Estrategia educativa ¿para todos?
19/ago/2020
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Angel Leyva
Ángel Leyva
Director de investigación de MPS

En las últimas semanas, el debate público ha estado repleto de diversas discusiones sobre la nueva estrategia de aprendizaje en casa para el ciclo escolar 2020-2021 la cual estará centrada principalmente en la televisión. Ante esto, hemos señalado que, aunque es comprensible el uso de este medio de comunicación para llegar a más personas, es una estrategia insuficiente que no necesariamente detonará el aprendizaje y además, requiere ser profundizada para atender a las niñas, niños y jóvenes que enfrentan mayores barreras para el aprendizaje y la participación (BAP)

La educación como derecho humano establecido en la constitución no se limita a unos cuantos, sino que ésta debe ser para todos, independientemente si cumplen o no con determinadas características o vivan en las condiciones y contextos para recibirla. Una estrategia educativa que no contempla adecuadamente la diversidad, aunque se presente como equitativa, no lo es.

Si realmente queremos ser incluyentes, los alumnos de mayor riesgo requieren ser priorizados y la evidencia debe ser un insumo para tomar decisiones y canalizar nuestros esfuerzos hacia donde más se necesita. No estamos como al principio de la pandemia, periodo en el cual desconocíamos las condiciones, retos y dificultades que la comunidad educativa enfrentaría con el aprendizaje a distancia, ahora contamos con información valiosa que debe servirnos para ajustar y tomar mejores decisiones.  

Por ejemplo, de acuerdo con la encuesta #EnseñoEnCasa realizada por Mexicanos Primero Sinaloa hemos encontrado que 6 de cada 10 alumnos dejaron de participar en las actividades escolares por problemas económicos y que los principales factores asociados a las barreras para el aprendizaje y la participación (BAP) que enfrentan los alumnos han sido pertenecer a comunidades de alta marginación, vivir con alguna discapacidad, física, mental o intelectual y pertenecer a comunidades o pueblos indígenas. Lo anterior coincide con lo que sucede a nivel nacional, siendo estos grupos los más excluidos del aprendizaje y con mayores riesgos de abandonar la escuela. 

También identificamos que 7 de cada 10 docentes no realizaron ajustes de tipo curricular o lo hicieron a menos del 25% de sus alumnos, lo que muestra un área de oportunidad imprescindible para atenderlos. Por tal motivo, necesitamos una estrategia educativa que sea verdaderamente incluyente y que tome en consideración lo que hemos aprendido hasta el momento, de esta forma será posible que la comunidad escolar cuente con mayores herramientas de aprendizaje, mejores formas de comunicación y colaboración, así como los apoyos y acompañamiento adecuados que se requieren para seguir aprendiendo. No esperemos mejores resultados si en esta nueva estrategia seguimos haciendo lo mismo.

Aunque la autoridad educativa federal ha dicho que se ofrecerán 16 programas de televisión para educación especial, hasta el momento no es claro lo que va a suceder con las niñas, niños y jóvenes cuyas BAP se asocian a discapacidad y requieren atención personalizada, intermitente o permanente o aquellos, por ejemplo, que presentan una discapacidad sensorial profunda (sordera) y se encuentran en etapas iniciales del proceso de aprendizaje, por lo que no entienden la Lengua de Señas Mexicana y no les es útil aunque sus clases por televisión cuenten con un intérprete.

En el caso de los indígenas, se utilizará mayoritariamente otro medio unidireccional como la radio, sin embargo, no se impartirá el contenido educativo en todas sus lenguas. Asimismo, hacen falta mayores apoyos a los hijos de jornaleros agrícolas migrantes o los alumnos que asisten a escuelas comunitarias los cuales desde antes de la crisis sanitaria ya se encontraban en las condiciones más precarias y no tenían los recursos necesarios para aprender.

Si la educación es realmente para todos hay que pensar, priorizar e invertir los recursos necesarios para que las brechas de desigualdad no se sigan profundizando como históricamente ha sucedido. El papel de la autoridad educativa local será importante para desarrollar estrategias que atiendan nuestro contexto, así como contar con información clara, veraz y oportuna que identifique los casos de abandono escolar.  Se necesita la participación y colaboración de todos los actores educativos y sociales para mitigar los efectos que esta pandemia mundial está ocasionando en estas niñas, niños y jóvenes sobre los cuales, si no hacemos algo, el impacto comenzará a sentirse muy pronto.

Fuente: https://revistaespejo.com/reflexiones/estrategia-educativa-para-todos/?fbclid=IwAR0aFRm3fItUYL4bEGGpK8ss2T98Y4ACAiQSYJmInztUt6hX2crhVGqX0Vo

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