En México, terminar la preparatoria sigue siendo una frontera que puede definir el futuro laboral y económico de millones de jóvenes.
Aunque el país ha logrado avances en escolaridad durante los últimos años, los datos más recientes de Education at a Glance 2025, de la OCDE, muestran que abandonar la educación media superior tiene consecuencias profundas en las oportunidades de empleo, ingreso y bienestar.
El informe revela que la proporción de jóvenes mexicanos de entre 25 y 34 años que no concluyeron la media superior disminuyó de 49% a 41% entre 2019 y 2024. Aun así, el porcentaje sigue muy por encima del promedio de la OCDE, que actualmente se ubica en 13%.
La cifra coincide con las alertas que ha planteado Mexicanos Primero Sinaloa en su nota de investigación Abandono escolar: trayectorias que se rompen, donde identifica a la media superior como el principal punto de ruptura del sistema educativo.
Tan solo en Sinaloa, el abandono escolar en este nivel alcanzó 11.3% durante el ciclo 2023-2024, consolidándose como el nivel educativo donde más estudiantes interrumpen sus estudios.
Para la organización, el abandono no ocurre de un momento a otro. Se trata de un proceso acumulativo que comienza mucho antes de dejar las aulas y que está relacionado con factores económicos, violencia, trabajo infantil y juvenil, afectaciones socioemocionales, pérdida de interés en la escuela y debilidades institucionales.
Las consecuencias trascienden el ámbito educativo. La OCDE confirma que las personas con mayores niveles educativos acceden a mejores salarios y mayores oportunidades laborales.
En México, quienes cuentan con educación superior ganan, en promedio, 56% más que quienes únicamente concluyeron la media superior, una diferencia mayor al promedio de los países miembros.
Además, las personas sin educación media superior reciben ingresos 19% menores respecto a quienes sí terminaron este nivel educativo. Los datos reflejan cómo las trayectorias educativas afectan las posibilidades de movilidad social.
Sin embargo, el informe también muestra una particularidad mexicana: las tasas de desempleo entre personas con menor escolaridad son relativamente bajas en comparación con otros países de la OCDE.
Esto no necesariamente significa mejores condiciones, sino una fuerte presencia de empleos informales, precarios o de bajos ingresos. En otras palabras, muchas personas sí logran insertarse al mercado laboral, pero en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Ante este panorama, Mexicanos Primero Sinaloa ha insistido en la necesidad de cambiar el enfoque de la discusión educativa. El reto, señala la organización, ya no es únicamente lograr que niñas, niños y jóvenes entren a la escuela, sino garantizar que puedan permanecer en ella y concluyan sus estudios.
Por ello, propone implementar sistemas de alerta temprana, acompañamiento socioemocional y políticas focalizadas que permitan detectar señales de riesgo antes de que las trayectorias se rompan.
Detrás de cada estudiante que abandona la preparatoria no solo hay una historia educativa inconclusa, también hay oportunidades limitadas, menores ingresos y desigualdades que pueden extenderse durante toda la vida adulta, por eso es relevante actuar de forma preventiva antes de que las trayectorias educativas se rompan.
Fuente: Education at a Glance 2025, Abandono escolar: trayectorias que se rompen



