Los resultados de PISA 2025 muestran una paradoja para México: las y los estudiantes expresan disposición para aprender y perciben apoyo de sus docentes, pero sus aprendizajes siguen siendo bajos. ¿Qué está impidiendo que ese esfuerzo se traduzca en mejores resultados?
PISA 2025 evaluó a estudiantes de 15 años de 91 países y economías en ciencias, lectura y matemáticas, además de resolución computacional de problemas. El estudio también exploró dimensiones relacionadas con el aprendizaje, como curiosidad, perseverancia, capacidad para pedir ayuda, establecer metas y apoyo docente.
Sí hay disposición para aprender
PISA considera la curiosidad y la perseverancia como dimensiones del impulso para aprender. En México, los resultados muestran una disposición favorable.
“El 80% de los estudiantes está de acuerdo o muy de acuerdo en que sienten curiosidad por muchas cosas diferentes, en comparación con el 73% en los países de la OCDE”, señala el informe.
A ello se suma que 76% afirma que se esfuerza más cuando el trabajo se vuelve difícil, frente a 60% en la OCDE. Además, solo 11% considera que la escuela ha sido una pérdida de tiempo, comparado con 24% en el promedio de los países de la organización.
Los datos permiten cuestionar la idea de que los bajos resultados se explican simplemente porque las y los estudiantes no quieren aprender. Hay curiosidad, perseverancia y una valoración positiva de la escuela; el desafío es lograr que esa disposición se traduzca en mejores aprendizajes.
Los docentes también están presentes
La disposición de las y los estudiantes para aprender encuentra un punto de apoyo en sus docentes. PISA preguntó qué tanto acompañamiento reciben durante las clases de ciencias y, en México, los resultados de 2025 superan el promedio de la OCDE en distintos indicadores.
“En México, el 81% de los estudiantes indicó que, en la mayoría de las clases de ciencias, el profesor muestra interés en el aprendizaje de cada alumno; el 77% que el profesor continúa enseñando hasta que los alumnos comprenden y el 83% que el profesor brinda ayuda adicional cuando los alumnos la necesitan”, indica el estudio.
La comparación con la OCDE ayuda a dimensionar estos resultados: los promedios fueron de 69%, 66% y 73%, respectivamente. Es decir, desde la percepción de las y los estudiantes mexicanos, el interés, la persistencia para explicar y la ayuda adicional de sus docentes de ciencias están presentes en una proporción mayor que en el promedio de los países de la organización.
Hay, sin embargo, un matiz importante: PISA reporta que el apoyo docente disminuyó en México entre 2015 y 2025. Aun así, los resultados actuales muestran que este aspecto es una fortaleza existente sobre la cual el sistema educativo puede construir mejores aprendizajes.
Entonces, ¿qué está fallando?
La disposición para aprender y el apoyo docente contrastan con los resultados. En PISA 2025, México obtuvo 414 puntos en ciencias, 408 en lectura y 388 en matemáticas. Frente a 2022, el desempeño mejoró cuatro puntos en ciencias, pero disminuyó siete en lectura y matemáticas.
Más allá de los puntajes, el principal desafío está en los aprendizajes que logran las y los estudiantes: 41.8% se ubicó por debajo del nivel básico en las tres áreas evaluadas y apenas 0.5 % alcanzó niveles altos en al menos una.
México se mantiene así entre los países de la OCDE con menor desempeño, por lo que los resultados invitan a reflexionar qué otros factores y condiciones del sistema educativo están interviniendo para que los adolescentes mexicanos resulten con bajos aprendizajes.
México frente a América Latina
La comparación regional ofrece otra perspectiva. En ciencias, México se ubicó por debajo de Chile, Uruguay y Costa Rica; al mismo nivel que Colombia, y por encima de Brasil, Perú y Argentina.
La posición cambia según el área evaluada, por lo que no existe un único lugar de México frente a América Latina. En conjunto, los resultados muestran un desempeño relativamente más favorable frente a varios países de la región que frente a los miembros de la OCDE.
La comparación, sin embargo, no cambia el desafío de fondo: estar mejor posicionado frente a otros países no significa que las y los estudiantes estén alcanzando los aprendizajes que necesitan.
Aprender también depende de las condiciones
La disposición para aprender y el apoyo docente necesitan condiciones que los sostengan. PISA encontró que las y los estudiantes obtienen menores resultados en ciencias cuando las direcciones escolares reportan mayores carencias de recursos humanos y materiales, aunque esta relación se reduce en muchos sistemas al considerar las condiciones socioeconómicas.
Entre los aspectos analizados están los edificios y espacios escolares, sistemas de climatización, iluminación, materiales educativos y otros recursos necesarios para la enseñanza.
En Sinaloa, esta discusión tiene una expresión concreta. Mexicanos Primero Sinaloa ha insistido en garantizar lo básico: escuelas con agua potable, electricidad, sanitarios y espacios adecuados para aprender. Sus diagnósticos han documentado que estas carencias persisten en planteles del estado.
PISA no atribuye los bajos resultados de México a una sola causa, pero sí muestra que aprender también depende de las condiciones que rodean a las y los estudiantes. Si hay disposición para aprender y apoyo docente, la pregunta se extiende al sistema educativo: ¿está garantizando las condiciones necesarias para que ese esfuerzo se convierta en aprendizaje?
El reto es construir un sistema educativo capaz de convertir esa disposición y ese acompañamiento en aprendizajes efectivos para todas y todos.
Fuente: PISA 2025



