El ciclo escolar 2026-2027 comenzó en Sinaloa sin una sola jornada completamente libre de suspensiones. Entre el 31 de agosto y el 30 de septiembre, en cada uno de los 21 días programados con clases se documentó que al menos una escuela interrumpió sus actividades, de acuerdo con el monitoreo de la plataforma Días Sin Clases, de Mexicanos Primero Sinaloa.
Los datos muestran dos patrones: interrupciones recurrentes por problemas operativos y cierres masivos asociados con fenómenos naturales o condiciones extraordinarias.
Las fallas operativas, una constante
Las causas operativas estuvieron presentes en 18 de las 21 jornadas escolares. Los principales motivos documentados fueron problemas de infraestructura y servicios básicos, riesgos físicos o sanitarios, vandalismo y falta de personal.
Culiacán (43), Ahome (42) y Guasave (38) concentraron el mayor número de registros de suspensión por estas causas. Cada registro corresponde al reporte de al menos una escuela con actividades suspendidas durante una jornada escolar.
Una situación especialmente relevante es la de al menos 13 escuelas que, hasta el 24 de septiembre, no habían logrado iniciar actividades presenciales por problemas de infraestructura: siete en Guasave, dos en Sinaloa municipio y una en cada uno de los municipios de Ahome, Culiacán, Juan José Ríos y Salvador Alvarado.
Al cierre del monitoreo no se tenía confirmación de si estos planteles habían regresado a las aulas después del 28 de septiembre.
Las alertas meteorológicas provocaron cierres masivos
A diferencia de los problemas operativos, las suspensiones por fenómenos naturales destacaron por su alcance. Se documentaron cierres durante los días 10, 14, 15 y 28 de septiembre en municipios del norte del estado. El 29 de septiembre, las suspensiones por causas naturales alcanzaron los 20 municipios de Sinaloa.
La violencia y la inseguridad representaron la causa menos frecuente entre las suspensiones documentadas, aunque estos registros no permiten dimensionar todas sus posibles afectaciones sobre la vida escolar.
El reto: garantizar la continuidad educativa
Los hallazgos muestran que cada tipo de interrupción requiere respuestas diferentes. Las contingencias meteorológicas demandan protocolos para proteger a las comunidades escolares y sostener el aprendizaje; los problemas operativos necesitan prevención, atención oportuna y seguimiento hasta su resolución.
El caso de las 13 escuelas que no habían logrado iniciar clases presenciales evidencia que una suspensión puede prolongarse más allá de una jornada.
Garantizar la continuidad educativa y el derecho a aprender no consiste únicamente en cumplir con el calendario escolar, sino en asegurar las condiciones para que niñas, niños y adolescentes puedan asistir, participar y aprender de manera continua.
Fuente: sinclases.mx



