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La escuela, pilar de la democracia: el papel clave de la sociedad civil en Sinaloa

La escuela, pilar de la democracia: el papel clave de la sociedad civil en Sinaloa

La escuela no es únicamente un espacio de aprendizaje académico, es también uno de los principales pilares de la vida democrática porque en ella se forman ciudadanía, pensamiento crítico y sentido de lo público, elementos indispensables para una sociedad que aspire a participar, deliberar y exigir cuentas a sus gobernantes, expuso Daniel Rodríguez López.

Al analizar el papel de la educación dentro del ecosistema democrático, el investigador de Mexicanos Primero Sinaloa (MPS) subrayó que la función cívica de la escuela se cruza de manera directa con el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, particularmente aquellas enfocadas en el derecho a la educación.

“La labor de la sociedad civil no es intervenir en la vida escolar cotidiana, sino incidir en las políticas y decisiones públicas que determinan cómo funcionan las escuelas”, explicó.

Rodríguez López indicó que defender la educación como un derecho implica también fortalecer su papel democrático y evitar que quede subordinada a decisiones coyunturales o intereses políticos de corto plazo.

En este ecosistema, subrayó que Mexicanos Primero Sinaloa busca desempeñar un papel estratégico como organización articuladora de evidencia, propuesta e incidencia pública.

Su trabajo, destacó, se centra en visibilizar brechas educativas, documentar problemáticas estructurales y formular recomendaciones de política pública con base en el interés superior de niñas, niños y adolescentes.

“(MPS) puede contribuir a conectar el trabajo técnico con la conversación pública, evitando que la educación quede fuera del debate político y electoral. En un contexto de debilitamiento de contrapesos, su papel dentro del ecosistema de la sociedad civil es ayudar a que las decisiones educativas sean observadas, discutidas y evaluadas, fortaleciendo así tanto al sistema educativo como a la democracia”, enfatizó.

De cara al proceso electoral 2027, indicó que uno de los mayores retos es evitar que la educación quede fuera del debate público o que se aborde de manera superficial, sin diagnósticos ni propuestas claras.

“Si la sociedad civil no logra incidir en la agenda pública rumbo a 2027, existe el riesgo de que el proceso electoral se reduzca a una contienda de narrativas simplificadas, promesas generales o debates polarizantes, sin discusión sustantiva sobre los problemas estructurales del estado”, manifestó.

Rodríguez López detalló que hay temas de mucha relevancia para la educación que deben ser abordados, como el derecho a aprender, la equidad educativa, la seguridad en los entornos escolares, la asignación eficaz y eficiente de recursos, la primera infancia o la permanencia escolar en contextos de violencia, en donde se requiere un ecosistema de organizaciones de la sociedad civil bien estructurado y fortalecido para incidir.

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