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Termina el ciclo escolar con desafíos pendientes para garantizar el derecho a aprender.

Termina el ciclo escolar con desafíos pendientes para garantizar el derecho a aprender

Culiacán, Sinaloa. El ciclo escolar 2025-2026 concluyó, pero el derecho a aprender de miles de niñas, niños y adolescentes en Sinaloa siguió condicionado por la violencia, las interrupciones de clases, las deficiencias en infraestructura escolar, las decisiones presupuestales y la falta de información pública sobre los aprendizajes, advirtió Nuria González Elizalde, directora general de Mexicanos Primero Sinaloa (MPS).

Al presentar en conferencia de prensa el Balance educativo del ciclo escolar 2025-2026, la directora general sostuvo que el cierre de un ciclo debe ir más allá del cumplimiento del calendario escolar y llevarnos a reflexionar si el Estado fue capaz de garantizar condiciones propicias para aprender.

«No podemos decir que un ciclo escolar fue exitoso únicamente porque terminó el calendario. La verdadera pregunta es si las niñas, niños y adolescentes tuvieron las condiciones necesarias para aprender. Y esa respuesta todavía nos plantea enormes desafíos como sociedad”, indicó.

El balance de MPS identificó cuatro aspectos que marcaron la educación durante el ciclo escolar 2025-2026: 1) la violencia y las interrupciones de clases presenciales; 2) las condiciones de infraestructura y equipamiento escolar; 3) las decisiones presupuestales; y 4) la ausencia de información pública sobre los aprendizajes.

González Elizalde manifestó que la violencia afectó por segundo ciclo consecutivo la continuidad de las clases y la vida cotidiana de numerosas comunidades escolares. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre septiembre de 2025 y mayo de 2026, fueron asesinados 72 menores de edad en Sinaloa. Mientras que, desde que se profundizó la crisis de seguridad en septiembre de 2024 y hasta mayo de 2026, 173 niñas, niños y adolescentes han sido víctimas de homicidio. Si bien estos datos no pueden asumirse como hechos ocurridos en espacios escolares ni atribuirse al funcionamiento del sistema educativo, sí forman parte de un contexto de riesgo para la niñez y la adolescencia en la entidad.

Asimismo, de acuerdo con el monitoreo realizado por Mexicanos Primero Sinaloa, durante el ciclo escolar 2025-2026 se identificaron 60 días del calendario escolar en los que al menos una escuela suspendió actividades presenciales debido a hechos relacionados con la violencia o la inseguridad y 64 días en los que al menos un plantel suspendió clases por causas operativas e institucionales, como falta de docentes, ausencia de personal, problemas administrativos o carencias de infraestructura.

Además, persistieron las carencias en infraestructura y equipamiento que dificultaron el desarrollo de ambientes adecuados para el aprendizaje. De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública y Cultura, obtenidos a través de solicitud de acceso a información, 5% de las escuelas de Sinaloa no cuenta con energía eléctrica; 19% carece de agua potable; 13% no dispone de espacios adecuados para el lavado de manos; y 15% carece de sanitarios independientes. El balance también identifica rezagos importantes en inclusión y brecha digital: 73% de las escuelas no cuenta con instalaciones adaptadas para personas con discapacidad; 85% carece de materiales adaptados; 63% no dispone de computadoras; y 60% no tiene conexión a internet.

En materia presupuestal, el balance reconoce avances relevantes, como el incremento al Telebachillerato Comunitario, a la formación inicial docente, a la atención a la primera infancia y a la infraestructura educativa básica. Sin embargo, también advierte reducciones en programas estratégicos para la equidad, como educación especial, apoyo a estudiantes migrantes, desarrollo profesional docente, expansión a la educación inicial e infraestructura de educación media superior y superior.

A estas condiciones se sumó la ausencia de información pública que permita conocer con precisión qué tanto están aprendiendo las niñas, niños y adolescentes. Aunque durante el ciclo escolar 2024-2025 se aplicó la Evaluación Diagnóstica de la Mejoredu, sus resultados no se hicieron públicos; además, durante el ciclo escolar 2025-2026 la autoridad educativa informó sobre la aplicación de los Ejercicios Integradores de Aprendizaje, pero hasta el momento tampoco se han difundido sus resultados. Esta falta de información limita el diseño de políticas educativas basadas en evidencia e impide saber si las estrategias implementadas están contribuyendo efectivamente a la recuperación y fortalecimiento de los aprendizajes.

“Creemos en medir para mejorar. […] Hoy, lamentablemente, no tenemos información pública para saber lo que niñas, niños y jóvenes aprenden. Y sin esto, seguiremos tomando decisiones a ciegas”, expresó González Elizalde.

El reto del próximo ciclo escolar

El ciclo escolar 2025-2026 llegó a su fin. La responsabilidad del Estado de garantizar el derecho a aprender, no.

Mientras existan escuelas con interrupciones de clases; planteles con carencias de infraestructura, decisiones presupuestales con insuficiente enfoque de equidad e inclusión y ausencia de información pública para conocer el estado que guardan los aprendizajes de los estudiantes, el trabajo pendiente seguirá siendo enorme.

La directora de MPS planteó que el próximo ciclo escolar, cuyo inicio está previsto para el 31 de agosto, no represente únicamente el comienzo de un nuevo calendario, sino una oportunidad para colocar el aprendizaje en el centro de las decisiones de la agenda educativa. Porque garantizar el derecho a aprender que tienen cientos de miles de niñas, niños y adolescentes en Sinaloa no admite más postergaciones.

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