La discusión sobre el aprendizaje socioemocional suele quedar atrapada en el terreno de las buenas intenciones. Sin embargo, la evidencia internacional muestra que ya no se trata de una recomendación pedagógica, sino de una decisión de política pública, destaca la nota: Una mirada global a la mejora de los resultados estudiantiles a través del aprendizaje socioemocional, de Jennifer Adams, publicada por Mexicanos Primero.
El documento ofrece una revisión global del desarrollo del aprendizaje socioemocional (SEL, por sus siglas en inglés), desde sus orígenes hasta su integración en sistemas educativos de distintos países.
La conclusión es que los sistemas que han incorporado el SEL de manera explícita en sus políticas curriculares no solo fortalecen el bienestar estudiantil, sino que también se asocian con mejores resultados académicos.
Durante décadas, el aprendizaje socioemocional enfrentó resistencias por la idea de que la escuela debía enfocarse solo en lectura, escritura y matemáticas. Hoy la evidencia es que el SEL fortalece el aprendizaje académico, razón por la cual organizaciones como CASEL impulsan su integración con lo académico, lo social y lo emocional.
Cuando el aprendizaje socioemocional se convierte en política educativa
La nota presenta ejemplos claros. En Ontario, Canadá, el aprendizaje socioemocional se incorporó como eje transversal en el currículo de matemáticas, con énfasis en habilidades como la autorregulación, la perseverancia y la gestión del estrés. Los primeros resultados de PISA tras este cambio muestran un desempeño sólido a nivel internacional.
Bulgaria, por su parte, integró el SEL en sus estándares nacionales como respuesta a problemas de violencia escolar y bajo rendimiento.
India fue más lejos al colocar el bienestar en el centro de su sistema público con el Happiness Curriculum, que ha demostrado mejoras significativas en estudiantes y docentes.
En estos casos, el aprendizaje socioemocional no se dejó a la voluntad de programas aislados, sino que se respaldó desde la política educativa, con formación docente, seguimiento e instrumentos de evaluación.
De programas aislados a decisiones de Estado
En México, la pregunta es: ¿en qué medida el aprendizaje socioemocional está integrado de forma explícita en el currículo y en la formación inicial y continua del magisterio?
La nota de Jennifer Adams plantea que, sin una política clara, los esfuerzos permanecen fragmentados y desiguales.
La experiencia internacional demuestra que si se busca mejorar los resultados educativos y el bienestar de niñas, niños y jóvenes, el aprendizaje socioemocional debe dejar de ser periférico y asumirse como una prioridad de política pública.
Fuente: Mexicanos Primero



