En México, el celular es la principal puerta de entrada al mundo digital. Para millones de niñas, niños y adolescentes, es el primer —y a veces único— dispositivo con acceso a internet. En ese contexto, la discusión sobre prohibir o regular su uso en las escuelas ha ganado fuerza en los últimos años como respuesta a problemas de distracción, bajo rendimiento académico y conflictos de convivencia.
Sin embargo, el documento Preparar a las nuevas generaciones para un mundo digital. Ciudadanía y bienestar digital, el siguiente gran reto de la educación, publicado por Mexicanos Primero, advierte que prohibir celulares sin una estrategia educativa integral puede reducir riesgos inmediatos, pero no prepara a las y los estudiantes para desenvolverse de forma crítica, segura y responsable en el entorno digital que ya habitan.
Menos distracciones, ¿más aprendizaje?
La evidencia internacional muestra que limitar el uso de celulares en la escuela puede traer beneficios. Países como Francia y Portugal han reportado mejoras en la concentración, la interacción social y una reducción significativa del acoso escolar tras aplicar restricciones al uso de dispositivos móviles en educación básica, expone el estudio elaborado por Dina Fajardo Tovar, Guadalupe Águila Alfaro y Carla María Martínez Morales.
En México, estados como Querétaro, Guerrero, Tamaulipas, Jalisco, Sonora, Coahuila y Nuevo León han impulsado regulaciones similares, bajo el argumento de que los celulares distraen, afectan el aprendizaje y alteran la convivencia escolar. El enfoque responde a la preocupación de que el uso excesivo de pantallas se asocia con dificultades de atención, alteraciones del sueño y afectaciones al bienestar socioemocional.
Pero el análisis de Mexicanos Primero advierte que la regulación, por sí sola, atiende los síntomas y no las causas del problema.
El riesgo de educar sin lo digital
En un país donde más del 90% de los adolescentes usa internet y donde el celular es el principal medio de acceso, excluirlo completamente del entorno escolar puede profundizar desigualdades, ya que solo el 43.5% de los hogares en México cuenta con una computadora, muy por debajo de países como Estados Unidos (83 %), Chile (64.5 %) y Argentina (61 %), indica el documento.
Eso significa que para muchos estudiantes, la escuela es el único espacio donde podrían aprender a usar la tecnología con fines educativos, críticos y creativos.
La investigación subraya que prohibir sin educar puede limitar:
- El desarrollo de habilidades digitales necesarias para la vida académica y laboral.
- La alfabetización mediática para identificar desinformación y noticias falsas.
- La formación en el uso ético y responsable de herramientas digitales e inteligencia artificial.
Docentes y familias, entre la preocupación y la falta de herramientas
La discusión sobre los celulares también revela un vacío formativo. Una consulta realizada por KMBAL A. C. a docentes y familias muestra que, aunque casi la totalidad considera muy importante educar en el uso responsable de la tecnología, la mayoría no se siente preparada para hacerlo.
El 87% de las y los docentes reconoce no contar con herramientas suficientes para enfrentar los riesgos digitales con sus estudiantes, mientras que 72% de madres y padres expresa la misma inseguridad en casa. El resultado es que se prohíbe por miedo, pero no se enseña por falta de tiempo, formación o consenso.
Ciudadanía digital, el debate que falta en las aulas
Organismos internacionales como la UNESCO coinciden en que el verdadero reto no es decidir si la tecnología debe estar o no en la escuela, sino cómo formar ciudadanía digital. Esto implica desarrollar competencias que permitan a niñas, niños y adolescentes:
- Usar la tecnología de forma crítica y segura.
- Cuidar su bienestar emocional y físico.
- Proteger su privacidad y la de otras personas.
- Participar de manera ética y responsable en entornos digitales.
El documento de Mexicanos Primero señala que México ha avanzado en conectividad y en marcos legales de protección, pero aún no logra traducir esos avances en capacidades reales para el uso positivo de la tecnología.
El análisis subraya que regular el uso de celulares puede ser necesario, especialmente en ciertas edades y contextos, pero debe ir acompañado de:
- Estrategias diferenciadas por etapa de desarrollo.
- Formación en ciudadanía y bienestar digital para estudiantes, docentes y familias.
- Acuerdos claros entre escuelas y hogares sobre tiempos, usos y límites.
- Espacios educativos donde lo digital se use con sentido pedagógico.
La pregunta de fondo no es si el celular debe entrar o no al aula, sino qué tipo de ciudadanía digital queremos formar.
El estudio plantea la urgencia de una estrategia sistémica que articule acceso, regulación y formación, con el bienestar de niñas, niños y adolescentes como eje central.
En una sociedad hiperconectada, prohibir puede ser una solución temporal, pero educar para el uso responsable de la tecnología es la única vía sostenible para reducir riesgos y aprovechar sus beneficios para lograr una ciudadanía digital crítica, segura y comprometida.
Fuente: Mexicanos Primero



